El amor en tiempos de Tinder…

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Agencia MVT / Ingrid A. M.

Toluca, México, 14 de Febrero de 2019.- La búsqueda de pareja se ha ido adecuando a los tiempos y las nuevas tecnologías y pese a que existen diversos casos de éxito en el uso de páginas de Internet y aplicaciones para conocer personas, también se dan casos en los que se demuestra la sabiduría popular de que “no todo lo que brilla es oro”.

Esto lo aprendió “Isabel”, quien a sus 55 años de edad, decidió descargar la aplicación de Tinder para ampliar su círculo de amistades y eventualmente encontrar una pareja. Se trata de una mujer soltera, bien conservada, residente en una zona clasemediera de Metepec que cuenta con educación universitaria y hace no mucho tiempo se jubiló.

Luego de conversar con algunas personas afines a su edad, ubicación y gustos, conoció a Thomas, quien le contó ser capitán de un barco de una empresa internacional. A las dos semanas de abrir una cuenta en la aplicación comenzaron a escribirse y llamarse diariamente.

“Era un cromo de hombre, hay fotos en todos lados, nos agregamos a redes sociales y todo perfecto”, comenta Isabel al tiempo que muestra una fotografía de “Thom” como solía llamarlo. En la gráfica se observa a un hombre maduro con buena percha que luce uniforme y gorra tipo náutica. Tez blanca, nariz respingada y barba pelirroja.

Isabel recuerda que en un principio intercambiaban mensajes por la aplicación, después fue por correo electrónico y whatsapp. Así transcurrieron dos meses. Poco a poco la confianza fue incrementando al grado de que compartían imágenes de su vida, como fotografías del lugar en el que trabajaban y selfies del día.

“Él me decía “mándame foto”, yo le mandaba fotos mías nada más, me decía “enséñame donde trabajas” y le mandaba fotos del edificio de mi oficina”, cuenta Isabel.

Tinder es una aplicación geosocial que permite a los usuarios comunicarse con otras personas con base en sus preferencias para charlar y concretar citas o encuentros. Fue lanzada en agosto de 2012 en Estados Unidos.

Ambos estaban por jubilarse, llevaban un tiempo solteros y coincidían en planes a futuro, por ello Thom le había prometido entre otras cosas llegar a México para mantener una relación formal, con el tiempo inicio a planear un viaje, lo que para Isabel era una emoción enorme.

“Un día me dijo que ya tenía hasta el boleto de avión para venir en febrero (de 2018), me dijo que ya tenía todo”.

A poco tiempo de la prometedora visita, Thom le contó que en el mar se “sufren muchos asaltos y que se habían subido a asaltar el barco ahí le habían robado muchas pertenencias pero aún conservaba lo que llamaba sus treasures (tesoros) cosas de valor de su padre y ahorros”, mismos que tiempo después le pidió que guardara en su casa, a lo que ella accedió sin dudarlo.

Isabel le dio su dirección en Metepec para que enviara el paquete que contenía -entre otras cosas- una caja con 25 mil dólares, “pero que por favor me pedía que pagara los impuestos en Turquía y que en la caja venía dinero suficiente para que yo recuperara mi dinero”.

Siguió el envió de paquete por Internet y después de unos días recibió una llamada desde Turquía para realizar el cobro del impuesto que equivalía a tres mil dólares, cantidad económica que le era imposible costear a Isabel.

“Me decían que si no pagaba iban a abrir la caja”, así le dijeron que por tratarse de una persona muy conocida (Thom) le iban a hacer un descuento y le dejaban en mil 500 dólares dicho pago, “la verdad en ese momento agarré mi bolsa y me iba al banco, pero algo me detuvo”.

“Hable con él y me dijo “por favor te lo suplico paga lo que sea necesario, porque lo que contiene esa caja es de mucho valor para mí”.

Entre muchas señales que ahora ve como alertas que ignoró, Isabel terminó pagando 15 mil pesos para el envío del paquete. Sin embargo, la sensación de que algo no estaba bien persistía, así que llamó a la empresa en la que supuestamente Thom trabajaba como capitán.

Corroboraron que una persona laboraba ahí con el mismo nombre, pero existían reportes de casos similares en donde habían robado la identidad de Thom para  estafar a personas como Isabel.

“Me dijo: te estafaron, el capitán existe, pero es una persona impecable, además él es gay y está casado con un cuate, después hable con él y efectivamente me corroboró todo”, recordó.

Al enfrentar a quien se ostentaba como Thom y decirle que ahora sabía lo que había pasado, Isabel fue bloqueada de inmediato de todos los medios por donde habían tenido contacto.

Tuvo la oportunidad de hablar con el capitán “real”. Le contó lo sucedido y él corroboró la versión al decirle que no era el primer caso en el que le habían reportado que le estaban robado la identidad.

-¿Isabel volvería a usar Tinder después de esta experiencia?

“Sí la he utilizado, pero ya no con extranjeros, (…) he conocido dos personas de por aquí de hecho y han sido personas súper decentes que también me dicen oye es un riesgo esta aplicación… que si me dicen -oye, ¿nos tomamos un café?- Sí, claro pero en lugares súper concurridos”.

Al respecto, Aristeo Santos López, profesor investigador de la Facultad de Ciencias de la Conducta en la UAEMéx y la alumna de maestría Frida Fernanda González Mendoza, demuestra la “carencia” a los afectos y la soledad de las personas.

“La gente cada vez está más “discapacitada” o confunde y piensa que un ramo de rosas ya es amor, o un muñequito de peluche y un chocolate ya es amor, y no ha entendido que las relaciones son 24 horas de problemas y negociaciones y quince minutos de sexo por eso evitan lo anterior y solo buscan los quince minutos de sexo”.

“La tolerancia a la frustración les ha ganado que prefieren no ser lastimados, “mi tolerancia es esta, prefiero tenerte quince minutos en mi día y a lo mejor no volverte a ver, pero esos quince minutos para mí ya fueron mucho”, añade González Mendoza.

Lo anterior es resultado de un trabajo de investigación que realizan para la tesis de maestría de la estudiante universitaria, la cual se enfoca en el estudio de las aplicaciones para buscar pareja, principalmente en “Grinder” una aplicación para personas gays en la que buscan encuentros casuales “sin tanto rollo”, pues predomina la inmediatez a través de la comunicación para encuentros eróticos afectivos.

Entre las 200 aplicaciones que existen para este fin, González Mendoza explicó que entre las más usadas se encuentran principalmente “Grinder”, usada por personas con preferencias homosexuales, seguida de “Victoria” una aplicación dirigida a personas infieles y Tinder, usada por personas heterosexuales.

Las zonas que monitorea para la investigación comprenden Metepec, Toluca y Zinacantepec, en donde las horas de mayor actividad, dijo son las mañanas y las noches en su mayoría casi al inicio de la madrugada, además de que los días con mayor actividad son los fines de semana.

Las edades de los jóvenes que utilizan “Grinder” son entre los 17 y 30 años, sin embargo quienes más usan la aplicación tienen entre 21 y 27, punto en el que el estudio destaca que los “adultos” no están aceptados por los jóvenes.

“A pesar de que se busca el sexo, lo que está detrás es el amor, platicando con un entrevistado nos decía que el puede seguir teniendo encuentros casuales en lo que encuentra a su pareja ideal”, indica Santos López.

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