Compiten fotógrafos profesionales contra tecnología y nuevas circunstancias de trabajo

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Agencia MVT / José Contreras Contreras

TOLUCA, México, 21 de Julio del 2017.- Los teléfonos celulares, tabletas electrónicas y otros gadgets han mermado hasta en 60 por ciento las ventas e ingresos de los fotógrafos profesionales. “Es que hoy, con un celular en la mano, ya cualquiera es fotógrafo, y hay que decirlo, hay teléfonos que ofrecen tanta o mejor calidad que nuestros equipos”, señaló Mario Fuentes Marury, quien lleva más de 60 años desempeñando esa profesión.

La Asociación de Fotógrafos Profesionales del Estado de México agrupa actualmente a más de 180 miembros, quienes cada semana laboran principalmente en iglesias, salones de fiestas, eventos deportivos de carácter amateur y, en el fin del ciclo escolar, en las ceremonias de egreso de miles de niños y jóvenes de preescolar, primaria, secundaria, preparatorias, facultades y otras instituciones de educación superior.

“¿Es negocio? Pues yo te diría que sí. De esto le he dado de comer a mi familia, he sacado a mis hijos adelante, les he dado educación, profesión, y seguimos adelante, pero lo que sí es cierto es que cada vez competimos más con la misma gente, con los familiares del festejado de la fiesta o de quien egresa de una escuela. Ahora ya todos son fotógrafos, ellos toman sus propias fotos, con su celular, con la Tablet o con cualquier otro aparato electrónico”, explica Fuentes Marury.

Recordó que él comenzó desde los 8 años, como ayudante de su padre, quien también fue fotógrafo profesional. “Eran los tiempos de las cámaras de caja, o de cajón, con tripie. Yo le ayudaba a cargar las cámaras, pero también a acomodar a quien se iba a tomar la foto, y luego a venderlas”, recuerda.

Aseguró que hoy el gremio ha crecido significativamente, pero también se ha fortalecido gracias a la gestión del presidente de la Asociación de Fotógrafos Profesionales del Estado de México, José Luis Rodríguez, conocido por muchos como “El Puma”, quien se ha preocupado intensamente por la mejora de las condiciones laborales del gremio y, sobre todo, por la seguridad social de los miembros.

Gracias a ese esfuerzo, hoy los 180 miembros de esta asociación cuentan con seguro de vida, gastos médicos y gastos funerarios, condiciones sociales de las cuales ni siquiera disponen otros profesionales afines, como los reporteros gráficos.

Ser fotógrafo profesional no es sencillo, pues la creciente competencia, incluso con los teléfonos celulares, los obliga a estar cada vez más y mejor capacitados, por lo que participan constantemente en cursos de actualización y especialización encaminados a ofrecer un mejor servicio a los clientes.

La actualización tecnológica también es muy importante, porque las cámaras de película fotográfica (rollos) prácticamente han sido sustituidas por las de tipo digital, por lo que se han tenido que ajustar a nuevos sistemas, tanto para la toma fotográfica como para el retoque digital y el proceso de impresión.

La Asociación de Fotógrafos Profesionales tiene prácticamente dividido el Valle de Toluca en zonas de trabajo, incluyendo escuelas, iglesias y agrupaciones deportivas con las que también colaboran.

De acuerdo con los años de pertenencia en esta organización se obtienen los lugares más cercanos y de mayor actividad social para laborar; previo al fin de semana, que es cuando más actividad social se realiza, se distribuyen los sitios donde cada fotógrafo laborará, se verifican los horarios de los eventos y luego cada uno asiste para el levantamiento fotográfico.

Previo al fin del curso escolar se intensifica el trabajo en materia de ceremonias escolares, y es cuando los fotógrafos profesionales tienen que correr más para cumplir con un amplio programa de actividades, pues hay iglesias, como la Catedral de Toluca, donde prácticamente hay una misa de acción de gracias cada hora, por lo que son cientos los clientes potenciales.

En promedio, el fotógrafo profesional hace cuatro tomas de cada celebrado, las cuales imprime para que su familia tenga de donde escoger. Antes de concluir la ceremonia, por ejemplo después de la comunión en el caso de una misa, el fotógrafo sale corriendo a un laboratorio cercano donde deberá imprimir en menos de 10 minutos, para tener las fotografías listas para colocarlas en el denominado “tendedero” donde los asistentes podrán observarlas y adquirirlas.

De una ceremonia donde egresan, por ejemplo, cien alumnos de una escuela, los fotógrafos imprimen entre 400 y 500 fotografías, de las cuales, en promedio, logran vender la mitad, del resto se reúsan los materiales, en coordinación con el mismo laboratorio.

“Normalmente logramos vender la mitad de las fotografías que se imprimen, aunque hay días muy buenos que vendemos casi el 70 u 80 por ciento, y una que otra vez hemos vendido casi todas. De una ceremonia de mil 200 fotografías un día nos quedamos como con cinco o diez, lo cual fue extraordinario”, relató Maricarmen Esquivel, también fotógrafa profesional en el Valle de Toluca.

Sobre los precios, actualmente cada fotografía se vende de 30 a 40 pesos, de acuerdo con el tipo de evento social del que se trate, aunque también se llega a acuerdos, por ejemplo en las bodas o 15 años, donde se llega a acuerdos con los festejados para entregarles al final de la ceremonia todo el paquete de gráficas que se obtuvieron, entre 100 y 150.

Los fotógrafos profesionales enfrentan grandes retos, nuevas circunstancias, desventajas económicas, pero son mujeres y hombres que están acostumbrados a luchar en contra de cualquier circunstancia para salir adelante. “Esto es lo que sé hacer, de esto he vivido toda mi vida, y no creo que lo vaya a cambiar. Hay que acostumbrarse a los nuevos retos, pero vamos a salir adelante”, concluyó Mario Fuentes Marury.

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