Artesanos luchan porque no se pierda la tradición de los Judas de Semana Santa

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Agencia MVT / Staff

TOLUCA, México, 29 de Marzo del 2018.- Don Juan Álvarez Sánchez es un artesano pirotécnico radicado en San Mateo Otzacatipan, al norte del municipio de Toluca, quien desde hace varios años, junto con su familia, procura mantener vigente la tradición de la producción y quema de los Judas, para el Sábado de Gloria.

Acompañado de su esposa y sus hijos se instala a un lado de la Central de Abasto de Toluca, donde cuelga sus pequeños Judas para ofrecerlos al público, como parte de una tradición muy mexicana que está en peligro de extinción.

De acuerdo con esta tradición, es a través de la quema de los Judas que los creyentes queman sus pecados, justo el Sábado de Gloria, y eso lo hacen con estas pequeñas figuras elaboradas en su totalidad con papel y pegamento, bajo la técnica del papel maché.

Don Juan Álvarez comentó que sus talleres de pirotecnia, o “polvorines”, como se les conoce, se ubican en territorio municipal de Temoaya, y explica que su actividad principal es la elaboración de los llamados castillos o toritos para las fiestas patronales de los pueblos del Valle de México.

Indicó que los Judas son un asunto de temporada, que hace solamente en sus ratos libres, y que no representan un gran negocio, pero que continúa elaborándolos con el deseo de mantener viva la tradición de los Judas.

Señaló que lleva más de 10 años también como participante del Concurso Nacional de Judas al que convoca el museo taller Luis Nishizawa, y consideró que lo importante es que no se pierda la tradición pirotécnica del Valle de Toluca ni este tipo de festejos en los que se mezcla lo religioso con lo festivo.

Detalló que en la elaboración de cada uno de los Judas, de acuerdo con el tamaño, invierte mínimo medio día en la elaboración y otro medio día en el pintado y secado, así como en el armado con explosivos, “para que truenen bien el Sábado de Gloria”.

Los hay de todos los tamaños, desde unos 15 centímetros cuadrados hasta 2 o tres metros, de acuerdo con el gusto del cliente, los cuales cuestas desde 20 hasta 250 pesos.

Señala que algunas personas se han acercado a él para encargar algún Judas con características particulares, por diseño, y dice que esos cuestan un poco más, porque van más elaborados y a veces se requiere de otro tipo de materiales; sin embargo, reiteró que lo más importante es que se fomente esta tradición entre las nuevas generaciones.

 

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