Arrancaron los arrieros la Fiesta de la Candela

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Staff MVT

 

LERMA, México, 1 de Febrero.- Más de cien hombres iniciaron este primero de Febrero las festividades de la Virgen de La Candelaria, en el templo que en su honor se erige en San Pedro Tultepec, municipio de Lerma.

La población que se ha hecho famosa al paso de los años por su intensa producción de muebles de madera, la mayoría de forma artesanal, se vistió este lunes de fiesta para celebrar a la patrona de La Candela, como también los mayores le conocen.

El baile de Los Arrieros es una tradición centenaria que hace once años revivió un grupo de lugareños, la mayoría dedicados a la elaboración artesanal de muebles de madera.

Miguel Ángel Moreno, uno de los participantes de la tradición, explicó que esta ocasión se reunieron 60 arrieros, 2 cargadores, ocho patronas, cuatro rayadores y una decena de “Juanitos”, que son los encargados de llevar los estandartes que distinguen a cada grupo de los participantes.

“Esta es una danza de agradecimiento a nuestra madre, la Virgen de La Candelaria, es para agradecerle por nuestro trabajo, por la vida, por la salud”, señaló.

Explicó que el baile de Los Arrieros inicia en la casa del Mayordomo, que es el encargado de reunir a los arrieros, incluso de enseñarles los pasos del baile y de adoctrinarlos en esta tradición. De ahí marchan hasta la iglesia de La Candelaria, donde recogen las imágenes que durante todo el año dejan encargadas para que todo el pueblo pueda visitarlas.

Una vez que tienen a cuestas las imágenes de los santos, la mayoría de la propia Virgen de la Candelaria, entonces las llevan hasta los corrales que han formado en la explanada municipal de Tultepec, donde comienza el baile, primero lento y poco a poco más rápido para manifestar “la alegría de estar vivos”.

La jornada concluye con una danza que llaman La Dormida, la cual integra a algunos de los espectadores que los propios arrieros invitan a entrar al corral; ya dentro, los acuestan sobre una cama de petates, los envuelven con los mismos y los levantan sobra los hombros para irlos paseando por distintas calles del pueblo, hasta regresar a la iglesia.

“La Dormida es una travesura que se le hace a los mirones, a quienes pasaron varias horas viendo el desarrollo de Los Arrieros, y es una forma de convidarlos a esta festividad”, explicó el mismo Miguel Ángel Moreno.

Después de La Dormida, y de devolver las imágenes religiosas a la iglesia, donde permanecerán hasta el próximo baile, comienza el reparto de comida que previamente elaboraron los mismos hombres, preferentemente mole rojo y arroz con jitomate, alimentos tradicionales del pueblo, los cuales representan la abundancia y son una forma de compartir la dicha con todos los visitantes.

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