Anorexia y bulimia, caída mortal, relata una enferma

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TOLUCA, México, 10 de Enero de 2011.- «En siete meses logré eliminar el desayuno», confesó Liliana, quien padeció anorexia durante un año, al tiempo de señalar que muchas veces no cenaba en la noche y, en su última etapa de la enfermedad, alcanzó a pasar dos días sin comer porque era bastante angustiante la situación.\r\nDicho testimonio fue brindado por quien pidió que no fuera revelada su verdadera identidad, pero al contar su historia, señaló que todo comenzó cuando tenía 16 años y aunque siempre se caracterizó por llevar una buena relación con sus padres, el problema fue que ambos trabajaban y no estaban presentes del todo en las actividades del hogar. \r\nIndicó que comenzó a comparar su cuerpo con el de otras personas y poco a poco comenzó a sentirse inconforme, por lo que cambió sus hábitos alimenticios, además que ingresó a un gimnasio. Después de dos meses comenzó a percatarse de que había perdido peso y que además su cuerpo se estaba tonificando.\r\nEsto fue el mayor estimulo -dice Liliana-, al principio desayunaba fruta picada, un café y tostadas integrales; almorzaba normalmente y comía algo muy ligero en las noches, pero al ver los resultados comencé a cambiar poco a poco mi alimentación y a medida que pasaba el tiempo, comía menos y pasaba más tiempo en el gimnasio.\r\nTodo el tiempo pensaba en comida, pero nunca la podía tener. Me levantaba irritada y la relación con mi familia se tornó insoportable. Para cuando comenzó la enfermedad, pesaba 68 kilos y media 1.70; 10 meses después pesaba 48 kilos, porque la única comida en el día llegaba a ser ensalada de lechugas, zanahoria picada, una lata de atún y una coca-cola light, explicó. \r\nSeñaló que la primera vez que se desmayó en el gimnasio fue durante una clase de spinnig, y no pasó nada, pero en el segundo desmayo se generó una contusión mayor al fracturase el brazo y sus padres fueron mandados a llamar por el médico, así fue como se enteraron. \r\nDespués, vino la confrontación y la aceptación de la enfermedad, para entonces pesaba 42 kilos. \r\nSegún Liliana, el tratamiento psicológico estuvo acompañado de constantes chequeos médico, poco a poco recuperó su peso corporal; «fue duro al principio porque volví a engordar». Actualmente continua con sus chequeos médicos, aunque ya no tan frecuentemente y pesa 52 kilos. \r\nLa anorexia nerviosa es un padecimiento que afecta mayormente a mujeres jóvenes, quienes no comen lo suficiente para mantener sus cuerpos trabajando apropiadamente, por lo que pierden mucho peso hasta volverse débiles y poco sanas debido a una dieta pobre.\r\nUsualmente, la gente con anorexia ejercita mucho tratando de quemar calorías porque se sienten «gordas» a pesar de estar perdiendo peso.

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