Acreditan negligencia médica en el hospital 251 del IMSS

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El Sol de Toluca / Sofia Sandra San Juan

Toluca, México, 8 de julio 2019.- La Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED) concluyó que debe presentarse denuncia penal por la muerte de Ricardo Martínez Dávila, quien fue operado de apendicitis en el Hospital Regional de Zona número 251 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cuando su padecimiento era una úlcera gástrica perforada.

En una nota publicada en la edición digital de El Sol de Toluca, firmada por la periodista Sofía Sandra San Juan, se informó que la señora Guadalupe Velázquez Rueda, explicó que su esposo, Ricardo Martínez Dávila, llegó a la sala de Urgencias de la clínica 220 del IMSS el jueves 24 de enero, de donde fue trasladado el mismo día al Hospital Regional 251 con dos diagnósticos: infección de vías urinarias y apendicitis.

En el hospital sólo revisaron una hoja del expediente clínico y sin hacerle más estudios para confirmar el diagnóstico lo formaron en una fila de cuatro pacientes para ser operado del apéndice, pero es hasta el día siguiente por la noche que tienen para él turno en la sala quirúrgica a cargo de la doctora Tania “N”, quien refiere que todo está bien y que de seguir como estable se iría a su casa al día siguiente.

Sin embargo, cuando lo subieron a piso y se le pasó el efecto de la anestesia, Ricardo refirió un dolor aún más intenso, el cual lo hizo gritar, por lo que le aplicaron más analgésico, pero en lugar de que se le quitara el dolor se hacía cada vez más fuerte.

Al día siguiente, sin que el paciente pudiera comer ni defecar, fue dado de alta y enviado a su casa el viernes 25, aunque previamente tendrían que quitarle la sonda Penrose, que drena la posible infección derivada del retiro del apéndice.

“Yo vi que el Penrose estaba limpiecito, pero al sacarlo de su abdomen mi esposo casi se vació de un líquido amarillento, le pregunté si eso era normal y me dijo que sí y eso de que tiene dolor no impide que camine, tiene que caminar y comer para que sus intestinos vuelvan a la normalidad; además, no puede respirar bien por la posición en la que está y que el dolor era por la manipulación”, dijo.

El sábado 26 tuvo que ser reingresado al Hospital 251 alrededor de las 15:00 horas, pero ahí le dieron tres paros cardiorespiratorios, de un lo pudieron sacar con maniobra manual, pero en los otros se tuvo que usar desfribilador, por lo que le practicaron un coma inducido y le colocaron un respirador, además de un catéter y sondas por todos lados.

La noche de ese mismo sábado lo operó un doctor que sólo trabaja los fines de semana y encontró que tenía líquido en el abdomen producto de que el estómago estaba perforado por una úlcera gástrica de un centímetro.

Sin embargo, el pronóstico era que debido a su gravedad podría fallecer en una horas, lo cual ocurrió hasta el 29 de enero pasado cuando presentó falla multiorgánica, de lo cual responsabiliza a la doctora Tania “N”, porque después del fallecimiento de su esposo, María Guadalupe pidió el expediente y le dijeron que estaba perdido, por lo que luego amenizó con interponer una denuncia penal el documento apareció y en él no se refiere nada del apéndice, pero sí el hallazgo de líquido en la cavidad abdominal.

Por tratarse de una institución federal, María Guadalupe recurrió a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED), en donde se realizaron los peritajes por especialistas, quienes concluyeron que si el apéndice no estaba inflamado no se le debió retirar, pero al percatarse de la presencia de líquido se debió haber practicado una cirugía exploradora para hallar el origen y repararlo, por lo que le recomendaron interponer la denuncia penal.

“Ya estamos viendo el tema de la denuncia penal y lo hado no porque espere la reparación por la muerte de mi esposo, a él ya no lo voy a recuperar, sino porque no es justo que los pacientes deban sufrir porque una doctora no realiza estudios para confirmar el diagnóstico y porque los jefes clínicos responden que ‘ellos no meten las manos por ninguno de sus médicos porque la institución tampoco mete las manos por ellos’, con eso sólo se lavan las manos unos y otros”, concluyó.

Ir a la nota de origen en El Sol de Toluca

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